miércoles, 6 de febrero de 2013

Diario de una adicta, día uno.

Hoy dejé de fumar.
Ayer se me acabaron los cigarros que compré en Nicaragua, aquí los cigarros son muy caros y tenía la intención de dejar de fumar, no hay mejor momento.
Hoy me desperté muy temprano y me decidí a dejar de fumar.
El primer paso es aceptar que sos un adicto o una adicta y buscar ayuda. Yo acepto que soy tabaco-dependiente y me fui al internet a buscar consejos y técnicas para terminar con mi vicio (tengo otros vicios menos caros y más divertidos).
No llevo 24 horas sin tabaco y he pasado todo el día pensando en él, pero ya tomé el primer paso. Comunico a todo el mundo que no voy a dejar de fumar, sino que dejé de fumar.
Después de las comidas creo que será lo más dificil o en la noche... cada vez que veo un encendedor pienso en cigarros.
Un mes se necesita para superar el síndrome de abstinencia... llevo un día.
He considerado seriamente encender la colilla de un cigarro que dejé hace como una semana.

martes, 15 de enero de 2013

Carta al tipo del metro.

No-querido Farid:

Ayer -tenés razón- me viste con la típica cara de turista y te parecí el blanco perfecto, me seguiste, entraste conmigo al subterranéo y me empezaste a hablar. La verdad es que me asustaste un poco. No es que seas feo -que si lo sos- ni que seas viejo -que también lo sos- sino que no estoy acostumbrada que un tipo que nunca antes he visto en mi vida, me vea caminar en medio de no se que cantidad de gente y decida seguirme para hacerme preguntas personales.
Seré muy puerquito en la ciudad, pero te di un nombre falso, anoté tu número sin la menor intención de llamarte alguna vez en mi vida y te pedí indicaciones con miedo a que te montaras al mismo metro que yo o que te ofercieras a acompañarme a mi casa. 
Agradezco mucho tu amabilidad y me siento un poco -no mucho- halagada por la molestia que te tomaste conmigo, también agradezco que no me indicaras un lugar equivocado o que no me acorralaras contra alguna pared.
Compartiré una reflexión con vos.
Cuando veas a una tipa, con cara de recién llegada y muchísimo menor que vos, mejor dejá que ella se te acerque, porque tenés un poquito la cara como de asesino en serie y no vas a llegar muy lejos.

Att,

Lucía.

lunes, 14 de enero de 2013

No es JetLag, es insomnio.


Ahora estoy confundida.
Faltan dos minutos para que marque la una de la mañana y tengo sueño, pero no puedo dormir. Dicen que cambiar de zona horaria afecta, en Nicaragua son como las seis de la tarde pero la verdad es que no creo que sea jetlag, más bien ha de ser insomnio puro y duro.
Lo que pasa, es que en cualquier zona horaria, me da por pensar en cosas que no puedo controlar.
La cosa se pone buena y se pone mala. Tengo 25 años y no tengo trabajo, soy turista de oficio y luego de estos tres meses no sé que voy a hacer.
Antes el problema era que ya me quería venir, ahora, es que no se que voy a hacer luego.
Hoy hizo frio y me fui a comprar una agenda y a caminar por las ramblas en búsqueda de un centro cívico que promete hacer mis lunes un poco más interesante y pues... me puse a ver a la gente.
Que montón de gente con cara de que tenían algo que hacer, hablando por teléfono, comprando cosas, bajando y subiendo del metro, vendedores, meseros, estudiantes... la mayoría camina rápido, sin poner mucha atención a lo demás... Yo no, yo camino lento y voy tomando fotos.
Voy a mandar a la mierda el jodido jetlag y me quedo con el insomnio, porque el jetlag le ha de dar a esas personas que tiene cosas de poca importancia por hacer; A los que contamos hormigas y nos abruman las cosas que jamás vamos a poder resolver -porque en realidad no pretendemos hacerlo antes de que nos veamos en la penosa necesidad- el insomnio es patente.

martes, 27 de noviembre de 2012

Cronopio y flor.

Me gustan los cuentos, mucho.

Esto no es cuento, es cierto.

Conocí a un cronopio, uno de verdad, carne y hueso y todo eso.
Es pequeño y húmedo y vive la vida de una manera fascinante. Es complejo este cronopio
A veces pienso que tal vez me equivoqué, pero no, es un cronopio real y estoy segura de eso.
Estoy segura de eso porque a veces y más que a veces, muchas veces, cuando pienso en él, pienso: "Es como una flor".

Aquí el cuento de Cortázar que lo ilustra:

Flor y cronopio

Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar, pero piensa que es una crueldad inútil y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su perfume, y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en una gran paz. La flor piensa: «Es como una flor».


lunes, 12 de noviembre de 2012

Malinches

En Managua hay un parque donde florecen tres Malinches,

yo los vi floridos, hermosos y llameantes; vos no los conocés.

Yo ya te dije a donde quedaba el parque y en los meses en que dan flores,

hemos pasado por ahi y has visto los Malinches, pero no has visto las flores.

Un día vas ver los Malinches y vas a ver las flores y tal vez los veas en ese parque,

pero creo que ya no los vas a ver conmigo.




Aquí el link para un Epigrama de Ernesto Cardenal, en el que estaba pensado ahora, mientras me desvelaba; http://www.poesi.as/ec610017.htm



lunes, 5 de noviembre de 2012

Insomnio de Noviembre.

A la vida la vemos de diferente manera, la vemos por diferentes cristales.
A veces, la vida sonríe, o tiene ojos verdes o azules o negros-negros o ámbar. A veces la vida tiene un lunar cerca de la boca o una mancha en el hombro.
Otras veces en la vida nos embadurnamos de cebo serenado, le encontramos pelos a todas las sopas y no encontramos saca-puntas para nuestros lápices.
La mayoría del tiempo, la vida es un trabajo de ocho a cinco, un "qué cara está la gasolina", un "a dónde es el bacanal el viernes".
Por estos días mi vida es "mierda, de nuevo al trabajo", "qué bonita esa palabra", "no se que hacer con mi vida".
Los insomnios han vuelto.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Delirios de mujer que odia.

Hay un matamoscas gigantesco y ¡zaz! te aplasto.

Tengo tijeras y sé usarlas, no tengo miedo a cortarme mientras te arranco el pelo.

Si me muerdo, me enveneno.

Podría vomitarte, o escupirte. Lo que tengo en el estómago es más ácido que el ácido clorhídrico.

Le puse un nombre y encontré su dirección. Ponché todas las llantas de su carro.

Entré a su tuiter y hackié su facebook, ahora sigue a Cohelo y es fan de Arjona.

Le puse una almohada en la cara mientras dormía, la almohada tenía moho y apestaba a mono mal secado.

Contraté a alguien para que se orinara en tu jardín, todos los días.

Compré chocolates laxantes y preparé galletas.

Fui a su trabajo y mientras nadie veía, puse pega-loca en su llavín.

En su casa, mojé todo su papel higiénico.

Metí su cepillo de dientes en el inodoro.

Le quité el teflón a su sartén.

Quité la goma de sus tacones, ahora cuando camina, chilla.

Cambié su champú por jabón líquido anti-pulgas.

Tiré aceite por el piso y escondí sus zapatos.

Le hice un té con 8g de nuez moscada. .

Le hice pescado y cerdo para que comiera y cenara, usé la misma tabla y tampoco lavé el cuchillo.

A sus camarones nunca le quito la vena.

Quiero sacarle los ojos y amputarle los dedos, apretandote el cuello y a mordiscos, respectivamente.

He puesto arañas en todas las esquinas de tu casa y tu comida tiene cucarachas.