Soy un espectador de la vida y me encontré con éste díalogo:
-Vení, dame amor.
-Ya llego pero no me pidás amor, eso no se pide.
No sólo veo, también participo de la vida
entiendo que por la vida vas
y a veces sos amado y otras veces no.
Y a veces amás y otras no.
Y a veces, pedimos amor
-sin sentido.
Pedimos lo impedible.
Abrimos las piernas o la casa o la vida
y esperamos que con eso nos entreguen el amor,
el amor que reclamamos.
Amor que con justo derecho merecemos
y lo exigimos.
Vení, dame amor. Soy tu novia.
Vení, dame amor. Soy tu hija.
Vení, dame amor. Me lo debés.
Pero el amor no funciona así.
El amor se da y/o se recibe
pero nunca como moneda de intercambio.
El amor, con amor se paga
pero no se cobra.
No me pidás amor que si no te doy es porque no tengo.
El amor sí existe, pero cuando existe.
Cerrá las piernas, cerrá tu casa, cerrá tu vida
o no.
Sólo entendé que por abrirlas no te van a amar.
martes, 30 de septiembre de 2014
lunes, 29 de septiembre de 2014
Dedicatoria
A éste le voy a dedicar unas líneas.
Me gustan sus formas, su altura, sus brazos,
sus zapatos y su pantalón.
Me gusta su color y como sabe.
Tiene la nariz chiquita y los pies bien grandes.
Se ríe mucho, cuando habla, su voz es mansa.
Me gusta su voz.
Me da miedo, no lo conozco
y lo conozco.
Todavía no sé a donde ponerlo.
Estas líneas son suyas, son tuyas,
te las dedico.
No sé si haré lo mismo con mi tiempo.
Me gustan sus formas, su altura, sus brazos,
sus zapatos y su pantalón.
Me gusta su color y como sabe.
Tiene la nariz chiquita y los pies bien grandes.
Se ríe mucho, cuando habla, su voz es mansa.
Me gusta su voz.
Me da miedo, no lo conozco
y lo conozco.
Todavía no sé a donde ponerlo.
Estas líneas son suyas, son tuyas,
te las dedico.
No sé si haré lo mismo con mi tiempo.
Ruego
A vos, que todavía no me conocés bien, te pido varias cosas.
Primero que nada, teneme paciencia. No soy cosa fácil, ya vas a ver.
Tomáte tu tiempo, veme, sentime, respirame.
No te enojés si no te soy fiel, el amor es muchas cosas y no puedo privarme de ellas.
Si te quiero, creeme que te quiero, no pidás pruebas de ello.
Lo único que tengo es mi amor como respaldo.
Primero que nada, teneme paciencia. No soy cosa fácil, ya vas a ver.
Tomáte tu tiempo, veme, sentime, respirame.
No te enojés si no te soy fiel, el amor es muchas cosas y no puedo privarme de ellas.
Si te quiero, creeme que te quiero, no pidás pruebas de ello.
Lo único que tengo es mi amor como respaldo.
miércoles, 13 de agosto de 2014
De muertes, suicidios y demás.
Yo no conocí personalmente a Robin Williams pero me uno a llorar su muerte.
Era un artista maravilloso que me sacó lágrimas y risas y mis recuerdos de niña y de adulta, están pobladas de sus interpretaciones.
Me uno a llorar su muerte no sólo porque es de mis actores favoritos sino porque la manera en que se fue de este mundo me toca mucho.
Hace menos de una semana, un amigo de mi hermano decidió ponerle fin a su vida y hace un par de años un amigo mio, también un gran artista, hizo lo mismo.
Es dificil entender el suicidio, aceptar que alguien querido por muchos, por tantos muchos como en el caso del Sr. Williams, decida acabar con su vida. Es casi absurdo pensar que alguien tan querido sienta que ya no tiene lugar en este mundo y que la muerte es una solución.
El suicidio y creo que la muerte en general, es una sinrazón, la gente se muere todos los días, por distintas causas y a los que seguimos vivos nos toca lidiar con la ausencia de los que mueren, nos toca aceptar que aunque no nos guste, aunque nos duela, aunque nos asfixiemos de dolor, esa persona ya no vive y no hay nada que podamos hacer para remediarlo.
Cuando alguien decide quitarse la vida, cuando alguien decide que ya no vale la pena seguir, que ya no hay nada más por hacer en este mundo, a los que nos quedamos, nos cuesta más aceptar esa partida. Decimos: ¡pues yo! ¡yo valgo la pena, yo te quiero y yo sufro con tu partida! Acusamos a los suicidas de egoístas, de pecadores, de locos.
Yo no sé por qué se suicidó el Sr. Williams, tampoco sé por qué se suicidó el amigo de mi hermano y tampoco sé por qué se suicidó Fran, no sé cuáles fueron los motivos inmediatos o las angustias particulares que los llevaron a tomar esa decisión.
Me imagino que estaban viviendo algo muy duro, muy profundo, muy angustioso y me entristece que no pudieran superarlo, que no vieran una luz al final del camino, que no encontraran la fuerza para seguir luchando en este mundo que definitivamente es deprimente.
La depresión no es un chiste, no es una falta de carácter, no es algo que se quite con buenos deseos y un: Mae, ya, si no estás tan mal, mirá el lado positivo de las cosas. La depresión es una enfermedad, como el cáncer, como la gripe, como el cólera. La depresión es una enfermedad que mata.
La depresión, si no se trata, si no se habla de ello, si no se asume, si no se controla, mata.
Y ya ha matado a muchos, muchísimos.
Hablemos de eso gente, ¿qué nos pasa?
Busquemos ayuda, no nos hagamos los fuertes, no pretendamos que todo está bien porque no lo está.
Si alguien te pide ayuda, dale la mano. Seamos más sensibles, más humanos.
Insisto, la muerte no tiene sentido, la gente se va a morir, pero digo, mientras estemos vivos, hagamos este mundo un poco más soportable para los que tienen dudas sobre si seguir o no.
Nada de esto tiene sentido, no soy experta, no sé nada.
Al final del día, sólo sé que Robin Williams ya no va a hacer más películas, que mi hermano ya no va a ver a su amigo y que ya no voy a ver a Fran y eso, encima de otras cosas, también me duele.
martes, 15 de julio de 2014
Francisco
Cuando se murió mi amigo, no le pedí permiso a nadie para llorar.
Me derramé en lágrimas saladas y pesadas.
Me quedé sentada esperando que alguien contestara el teléfono y dijera que no era verdad.
Le reclamé a Rodrigo, lo llamé mentiroso, lo odié.
Mi mamá me pidió que guardara la calma, que me quedara quieta, donde fuera que estuviera.
Se murió mi amigo, al finalizar el año.
No supe decirle a nadie por qué era que lo quería pero lo quería mucho.
Se murió Fran y no me hace falta, porque existe siempre y para siempre.
A veces, pienso que se murió mi amigo y todavía quiero llorar.
Me derramé en lágrimas saladas y pesadas.
Me quedé sentada esperando que alguien contestara el teléfono y dijera que no era verdad.
Le reclamé a Rodrigo, lo llamé mentiroso, lo odié.
Mi mamá me pidió que guardara la calma, que me quedara quieta, donde fuera que estuviera.
Se murió mi amigo, al finalizar el año.
No supe decirle a nadie por qué era que lo quería pero lo quería mucho.
Se murió Fran y no me hace falta, porque existe siempre y para siempre.
A veces, pienso que se murió mi amigo y todavía quiero llorar.
miércoles, 9 de julio de 2014
La muerte del hijueputa.
Hace 14 años conocí a una persona que me tocó la vida.
No estoy segura si para bien o para mal, pero definitivamente, esa persona dejó una huella y soy resultado de esa y de las otras muchas personas que han pasado por mi vida.
En particular me quiero referir a esta persona, C.
C apareció en un momento donde todo era confuso y yo estaba creciendo, definiendome como persona,
a penas conociendome.
C era mayor que yo pero supongo que también C estaba en proceso de conocerse y de descubrirse.
Me gustaría hacer una presentación completa de C, pintarlo con sus pros y sus contras, humanizarle, sin embargo, no puedo. C salió de mi vida bruscamente, no quise saber más de esa persona, no quise tener más contacto con esa persona y aunque de vez en cuando me daba curiosidad saber de su existencia, la curiosidad no fue más fuerte que yo y la única vez en que C se puso en contacto conmigo, le respondí que aunque no le deseaba lo peor, no me interesaba saber absolutamente nada de su vida.
Y así pasaron los años.
C hizo su vida, no sé si fue buena, ni si logró hacer algo productivo de ella. No sé si fue feliz o si tuvo muchas oportunidades para arrepentirse de lo que hizo o de lo que no, sólo sé que fue corta.
Hace menos de una semana, por cosas de la vida, me encontré al papá de C y sin saber nada de lo que C significaba para mí, me contó que C murió hace poco más de un año. No me dijo de qué.
Tuve un momento de shock y luego caí en cuenta de que la noticia me hizo pensar en que talvez, lo mejor para este mundo es que C esté muerto.
Luego del encuentro con el papá de C, no dejé de pensar: Se murió el muy Hijueputa.
Talvez lamento no haberle conocido más, nunca haber hablado con C ya de adulta, nunca pedirle explicaciones o darle las mías, nunca heberle enfrentado pero ya está. Siempre estuve segura de que la vida se encargaría de darle su merecido. A la vida le tomó algo así como 13 años, pero por fin, camino tranquila por la vida sabiendo que se murió C hijueputa y que jamás nos vamos a topar.
viernes, 20 de junio de 2014
#Ocupainss
Unos viejitos locos se tomaron el INSS, a la fuerza y a empujones.
Cuando supe también supe la historia de la gente que estaba dentro
del INSS, asustada, secuestrada dentro de su lugar de trabajo y yo pensé:
pobres viejos y pobres trabajadores del INSS, ninguno tiene la culpa. Todos
están ahí porque quieren vivir dignamente y los culpables andan en
camionetonas, viajan con toda su familia y sus amigos a lugares exóticos,
alquilan meseros y chefs de restaurantes caros para los almuerzos de sus casas,
hacen política y jalan agua para sus molinos.
Los viejitos locos del INSS pasaron una noche ahí metidos, no han
comido y están enfermos, vamos a hacerles la campaña.
La noche del martes no fui, estaba cansada y me tenía que
despertar muy temprano al día siguiente. Mañana en la tarde paso a darme una
vuelta a ver en qué puedo ayudar, pensé.
Todo está tranquilo en el INSS, ahí siguen los señores, pero todo
en calma... Cinco minutos después, broder, vengan, la policía los está
turqueando, aquí no hay nadie, los viejitos están solos y la policía los está
empujando, la que pueda venir, venga por favor.
Me vestí a como puede y salí disparada el miércoles a medio día,
algunas de mis amigas estaban en el INSS y a los viejitos locos los estaban
turqueando.
La policía ganó terreno, me gané un par de patadas, un rayón en la
cara y mucha rabia.
Los viejitos locos llevan muchas horas sin tomar agua, están
llegando muchas donaciones y no las dejan pasar, tienen todo bloquaeado, no
dejan entrar a nadie.
La tarde pasó relativamente tranquila, llegó un político y todo se
malinterpretó, me habría gustado no irme a almorzar a la hora que llegó ese
político, para invitarlo a irse, a él no lo queríamos ahí.
Por la noche llegó más gente, había mucha comida, médicos, muchos
medios. Los viejitos seguían sin comer ni beber nada, alguíen sugirió, ya que
hablar y suplicar que dejaran pasar agua o comida no funcionaba, que
rompieramos el cordón policial y alguien llevara víveres. Eramos pocos, la idea
era loca, pero vamos.
Empujamos, nos empujaron, la cosa se salió de control y vi como se
caía un señor y como la policía se le iba encima y luego como se llevaron a
punta de patadas y puñetazos a Elías, escuché la orden de: ya no los contengan,
solo turqueenlos y tuve miedo, pedí calma.
Optamos por seguir con súplicas y ruegos y negociaciones, la
policía era intransigente. Cantamos, bailamos, nos organizamos con los viejitos
locos que no estaban dentro del INSS, nos aseguramos de que por lo menos ellos
tuvieran bebida, comida, cobija y medicina.
Yo me fui cerca de la una de la mañana y me dormí.
Sin que nos dieramos cuenta, sacaron a los viejitos a la fuerza.
Ya no hay nadie adentro. Los señores dijeron que se quedaban en el plantón, nos
quedamos con ellos hasta que ellos decidan irse.
El jueves fue tranquilo, nos organizamos mejor, contruimos una
champa, organizamos bien las medicinas, la comida, llegaron algunos músicos,
bailamos, cantamos, estabamos ahí hasta que ellos quisieran.
El viernes se organizó un concierto, yo no pude ir, trabajo.
Teníamos miedo, habían rumores, la policía empezó a actuar extraño, los mensajes entre los amigos eran, tengan cuidado pero pásenla bien. Los señores vieras como bailan!
Teníamos miedo, habían rumores, la policía empezó a actuar extraño, los mensajes entre los amigos eran, tengan cuidado pero pásenla bien. Los señores vieras como bailan!
Me dormí como a las dos de la mañana la madrugada del sábado 22 de
junio.
A las cuatro mi compañera de casa me despertó: Amor, los
turquearon.
En mi teléfono muchos mensajes: Nos están golpeando, no sabemos a
donde está X, Y, Z. Ayudános.
Llamadas telefónicas, nervios, incertidumbre, llanto, recorrer
Managua de madrugada, ver a la gente golpeada, llorando, angustiada por los que
no sabíamos nada. Padres de familia angustiados llamando a mi celular
preguntando por sus hijos, recuento de cosas robadas, miedo. No saber qué
hacer.
El 22 de Junio del 2013 en Managua golpearon, robaron e
intimidaron a un grupo de jóvenes que estaba acompañando a unos viejitos locos
que se habían tomado el INSS.
Yo estuve ahí, sí pasó y no me olvido.
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