Dijo Andrés a sus cuatro años: "Sentí que tenía una sapo en la garganta".
A veces, pienso en Andrés y me imagino a mi misma, de pie en la puerta del cuarto en la casa de mi abuela en Ocotal, descalza y muerta de miedo ante un pasillo oscuro a media noche.
A mis 27 años, por fin puedo dormir sola y con las luces apagadas pero de vez en cuando, a mitad de la noche, a mitad de un sueño, o a mitad de una idea en un cuarto lleno de gente, a las tres de la tarde, pensando en el futuro o en el pasado reciente, me siento como Andrés, con su sapo en la garganta.
jueves, 19 de febrero de 2015
miércoles, 19 de noviembre de 2014
Managua
El hijo del dictador se sienta al lado mío en el mismo bar, consulta con su guardaespaldas y me invita a una cerveza. Me guardo la rabia, el reproche y el desprecio. Le sonrío, brindo con él y me enveneno a su salud.
Ejemplo/Muerte #2: El tiempo.
Mirá las horas, se caen como hojitas secas.
Yo las recojo y las pego en mi cuaderno.
Tengo tres mil hojitas de no verte.
Yo las recojo y las pego en mi cuaderno.
Tengo tres mil hojitas de no verte.
Dios del sexo
Cada vez que me desnudo para dejar entrar un cuerpo en el mío,
me pongo de rodillas, cierro los ojos y pido un milagro.
me pongo de rodillas, cierro los ojos y pido un milagro.
Break up
Nos accidentamos.
A él se le rompió la pierna, la muñeca y la clavícula.
A mí se me rompió el corazón.
A él se le rompió la pierna, la muñeca y la clavícula.
A mí se me rompió el corazón.
lunes, 20 de octubre de 2014
Las curvas de la Fulana
Había pasado la mañana como todas las mañanas
desde hace un poco más de tres meses, comiendo cereal, fumando mucho y viendo
tele. Para distraerme de mi rutina,
encendí la computadora y como cosa rara a mi edad, estuve revisando la vida de
los demás en Facebook por unas cuantas horas.
Todo estaba bien, nadie era demasiado infeliz
como para tenerle pesar, ni demasiado dichoso como para quererlo asfixiar con
una almohada, en fin todo en orden. De pronto, casi que de la nada apareció el
rotulito ese:
Fulana de Tal cambió su foto de perfil.
Se apoderó de mi un sentimiento extraño, una
fascinación nueva, el cuerpo de esa mujer me volvió loca.
Fulana tiene la cintura y caderas más lindas
que he visto en la vida real, digo, aparte de las mujeres modificadas para
televisión o revistas. Su cuerpo es una guitarra perfecta, un reloj de arena
magnifico. Entre sus piernas, sus caderas y su cintura existe una curvatura
imposible, una belleza casi dibujada.
Por aquello de la homofobia aparté mi vista
de la pantalla y traté de pensar en otra cosa pero luego, sin siquiera
reflexionar sobre ello, me encontré parada frente al espejo viendo mi torso
desnudo y deseando tener esas curvas.
Mi vida no ha sido la misma desde esa mañana,
las curvas de Fulana me cambiaron para siempre y ya no hay vuelta atrás. La
curva perfecta de la cintura de una mujer existe, está ahí, en esa foto, en esa
persona, en la Fulana que arruinó mi fantasía de que sólo el photoshop era
capaz de producir esas cosas.
Pasé toda la tarde haciendo abdominales y
contando calorías, me inscribí en el gimnasio y a partir de mañana empiezo
natación. Creo que me enamoré de las curvas de la Fulana y las quiero para mí.
Haré
todo lo posible para ser su dueña, para convertirme en Mengana la de las curvas
peligrosas y el quiebre matador, o tal vez… mejor la borro del Facebook.
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